Quizá estas palabras queden en el baúl de las cosas que ya son intangibles, o quizá caigan al fondo del mar. Quizá algún día se las lleve el viento o se conviertan en un sueño de emociones. Puede que queden grabadas como los domingos que huelen a fresas con nata o sean el faro después de la tormenta; sea como sea, aquí se quedan mientras sobrevivo a todas las vidas de mi vida.